Antequera y su Sol. Un Sol centenario que alumbra como decano de la prensa malagueña celebra en este 2018 su primer siglo de vida. El periódico de la tierra del Infante Don Fernando o Santa Eufemia. La del Torcal que mira al mundo de la Humanidad.

El cuarto periódico más antiguo de Andalucía y uno de los más antiguos de España… está de efemérides. En este mes de junio se cumplen 100 años desde que saliera a la calle por primera vez. Así lo sigue haciendo desde entonces como testigo directo de la evolución política, social, económica, industrial, deportiva, cultural … de todo lo que tiene que ver con Antequera. Su motivo y su Pasión. Porque como dejó su Cronista Honorario… “El Sol nació para servir a Antequera, nada más y nada menos”.

No corren buenos tiempos para esta profesión nuestra, castigada y denostada. Pero este Sol sigue alumbrando. Cada día. Con cada número. Con cada historia, en cada reportaje y con cada noticia. Un reto profesional al que esta centenaria redacción sigue dedicándole cada minuto y cada esfuerzo. Y eso lo sé ahora, con el paso de los años, pero lo supe en cuanto llegué en una tarde fría de invierno, en los días previos a la navidad. Tenía entrevista de trabajo. Me habían llamado de El Sol. Avancé por Infante, hacia Calle Encarnación, 6 – bajo. Allí me esperaban. Quien me iba a decir que en pocas semanas ese sería en muchas ocasiones el trazado imaginario a plenos, convocatorias, ruedas de prensa, presentaciones … la calle en la que bulle la vida de Antequera y en la que Antequera se echa a la calle me estaba recibiendo. Y lo hacía en medio de un desfile, no recuerdo cuál. Era casi Navidad.

Y llegué. Allí estaba Antonio José Guerrero Clavijo. Así se me presentó. Con todos los formalismos a los que acostumbra. Redactor Jefe por entonces, hoy desde 2016, director de El Sol. Él fue el encargado de la entrevista personal y laboral. Pero no tardamos mucho en hablar de Semana Santa, en eso que hablábamos de gustos y aficiones. Y cómo no … conociéndonos … y quien nos conoce lo sabe, aquella tarde tuve mucho ganado. Lo supe luego. Azares del destino quisieron que en medio de la conversación mencionara a Santa Eufemia. Y eso, en casa de un Clavijo, son palabras mayores. Y miren por donde, que no sé si el destino o la providencia … pero la Santa hizo su aparición mientras A.J. Guerrero, de ahora en adelante, y desde aquel entonces Curro … me preguntaba por Antequera, su historia, el periodismo, mi formación, mi currículum, mis proyectos …

Santa Eufemia y La Roda se vincularon en algún tiempo y aquella tarde supimos que mi presente inmediato y mi primera gran puerta al Periodismo … tenía un destino claro: El Sol de Antequera.

Aquella vieja sala de reuniones lo mismo servía para entrevistas, para despachar los temas cual consejo de redacción o celebraciones varias. Porque lo que ya empezaba a intuir es que no se trataba de una redacción al uso. En Antequera y en El Sol encontré un periódico y una familia, para siempre.

Un nuevo reto personal y profesional se abría ante mí. Como primera prueba, alguna maquetación de publicidad y rehacer una noticia … y en ello puse todo el empeño y toda la ilusión. Aquella redacción añeja destilaba olor a oficio, a mangas manchadas de tinta, a primitiva imprenta, a historias personales hilvanadas en reportajes, a un periodismo romántico y barroco … pero pronto me supo igualmente a incienso, sonaba a marchas cofrades, a dulces de Cuaresma, a desayunos en Chicón, a Mesón número 1, a menús en calle Carrera o tapas en el “Guanchi”. Los pasteles de Marengo, las presentaciones en Finca Eslava y otros tantos y tantos sitios que se convirtieron en ejes vertebrales y de referencia en mi etapa antequerana.

Aquellos primeros meses, aquella primera guía comercial …aquellas entrevistas en el Coso, los reportajes sobre ADIPA, las fotos en Santa Eufemia, con septiembre y sus candelas, los resultados deportivos del fin de semana y las crónicas de Semana Santa estaban abriendo la puerta y el corazón.

Y ahí, allí, en aquel puesto de redacción, junto a Curro y detrás de Lorena … empezó esta particular relación de amor y cariño. En El Sol aprendí de Antequera. Aprendí a conocerla y respetarla. A perderme por sus calles, por sus plazas, por su polígono … ¡Aún recuerdo mi primer reportaje comercial! Luego vendrían muchas más. Y El Sol, sin saberlo, fue mi mejor cicerone. Poco a poco llegaron los especiales de Semana Santa, ¡cómo no! Feria, Navidad, Fitur … efemérides importantes y claves para la vida local y provincial que tuve la oportunidad y la suerte de compartir junto a todos ellos.

De aquellos años, muchos recuerdos y una familia de amigos. Miguel Ángel Vadillo, Javi Subires, María Jesús Delgado, Antonio Casaus, la familia Guerrero, especialmente, Lorena, Pablo, Curro, Tere y Ángel. Mi ATQ.

Compañeros como María Rosales, Javi Lara, María Arjona, Antonio Fuentes, Carmen Martin, Paco Peramos, Cristóbal Rivero, Laura Quintana, Maleni González, Rosario Peral, Elena Morales, Isabel Muñoz, Francisco Fernández … y tantos otros.

Una ventana abierta y un hilo directo a conocer a destacados antequeranos … a personajes de relieve cultural, deportivo, económico, deportivo … De aquellos años recuerdo a Antonio Montiel, Cristóbal Toral o Kiti Mánver, a la obra solidaria de los Trinitarios, a los colaboradores semanales o a compañeros de la talla del fotógrafo antequerano Raúl Pérez … uno de los jóvenes con más talento del centro de Andalucía. Otro hijo del Sol. Y es que aquella redacción fue su casa y la mía. La de tantos otros que desfilaron para entrevistas y reportajes, siendo testigo directo del pulso antequerano.

Allí aprendí a contar las cosas de pie, por eso de mascar cada palabra y entreverar renglones, a escribir historias, a sacar el lado humano de la vida, a buscar el mejor rincón para la mejor foto, la mejor perspectiva … siempre desde la sinceridad y la honestidad. Fue mi campo de batalla y mi fogueo periodístico. Ese escalón que nos ancla deontológicamente a nuestra profesión. Fueron años de expansión, crecimiento … aquella redacción alumbró la primera edición del periódico de los miércoles, dinamitó la versión digital… ese embrión de lo que es hoy ATQ Radio.

Y todos estos recuerdos que hoy se amontonan y revolotean en esa tabla rasa que es la memoria, son las lecciones de vida que te deja quien te quiere y quien te cuida. Y precisamente, en su máxima figura, su máximo exponente, en Ángel Guerrero tuve a mi mentor y a mi padre periodístico … con su forma de entender y contar las cosas, con esa forma de vivir que hizo un poco nuestra. Con la mirada de quien admira y el corazón de quien le quiso y le quiere, hoy agradezco a Curro, a Lorena, y a este Sol, la oportunidad de volver a sus página casi 13 años después. Porque ya saben eso de que los primeros amores nunca se olvidan. Aquella fachada centenaria, este año más engalanada que nunca es mi personal kilómetro 0. El punto de partida. Allí aprendí mucho de lo que sé hoy. La pasión se contagia. El periodismo se hace y se cuenta de Sol a Sol. Gracias Ángel, maestro. Por tu aportación infinita a este siglo periodístico. A esta casa que cumple año. A esa que de 2005 a 2007 también fue un poco mía.

Carmen Prados Álvarez.
Pedrera, Junio 2018